Suele ser la muerte la que marca los tiempos de la historia. Suele ser ella quien da sentido a cada frase, selecciona los hechos y decide sobre su valor de verdad y trascendencia. Ella es la culpable de que dediquemos este artículo a un amigo, Mariano Hormigón, que, después de haber dedicado una gran parte de su vida a la historia de la ciencia, este verano pasó a formar parte de ella.